Suplemento alimenticio NeoGast GI
Apoyo a la digestión y al bienestar del tracto gastrointestinal · frasco de 20 cápsulas
4,52 · 29 opiniones
Pago contra entrega
La comida cae pesada casi siempre por una combinación de porciones grandes, mucha grasa, comer rápido y sentarse o acostarse justo después. Lo que más ayuda es servir menos y masticar más, bajar la fritura y el picante en exceso, caminar un rato después de comer y cenar temprano. Los suplementos alimenticios para la digestión pueden acompañar como complemento; si la molestia es frecuente o viene con otras señales, consulte a su médico.
La digestión empieza en la boca y necesita tiempo. Cuando comemos rápido, en porciones grandes y con mucha grasa, el estómago recibe más de lo que puede procesar con calma y tarda horas en vaciarse. De ahí la sensación de llenura, la pesadez, los eructos, el sueño después de la comida y, a veces, el ardor que sube por el pecho.
En la mesa mexicana de todos los días hay varias costumbres que suman a esa pesadez: la comida fuerte a media tarde con sopa, guisado, arroz, tortillas y postre; las fritangas de la calle; el refresco para acompañar; y el hábito de acostarse un rato después de comer o de cenar tarde y pesado.
Nada de eso hay que prohibirlo. Esta guía repasa qué cambiar para que la misma comida caiga mejor, qué hacer después de comer y dónde encaja un suplemento alimenticio para la digestión. Si la molestia es frecuente o viene con otras señales, el médico es el primer paso.
El primer cambio es el tamaño. Sirva en un plato más chico, empiece por la sopa o la ensalada y espere unos minutos antes de repetir: la sensación de saciedad tarda en llegar al cerebro, y muchas veces el segundo plato sobra. Si come fuera, pida la porción chica o comparta.
El segundo cambio es la grasa. Las frituras, los guisados con mucho aceite, la crema, el queso en exceso y los embutidos retrasan el vaciado del estómago más que cualquier otro alimento. Prefiera lo asado, al vapor, a la plancha o en caldo, y use el aceite con medida. Estos cambios son los que más se notan:

Comer en diez minutos frente a la computadora o de pie en la calle es una de las causas más comunes de pesadez. Cuando se mastica poco, el estómago recibe trozos grandes y tiene que trabajar el doble; además, al comer rápido se traga aire, que después se siente como inflamación y eructos.
La meta es sencilla: dedicar al menos veinte minutos a la comida, sentado, sin pantalla, y dejar los cubiertos en la mesa entre bocado y bocado. Masticar bien cada bocado hace más por la digestión que cualquier otro cambio, y de paso permite notar la saciedad antes de comer de más.
También ayuda no beber grandes cantidades de líquido durante la comida, sobre todo bebidas muy frías o con gas. Un vaso de agua está bien; medio litro de refresco helado, no. El café y el té con la comida también pueden molestar a quien ya tiene el estómago sensible.
Lo que se hace en la hora siguiente a la comida importa tanto como lo que se come. Acostarse, aunque sea un rato en el sillón, hace que el contenido del estómago suba hacia el esófago y que la digestión se vuelva más lenta. Lo mejor es quedarse sentado derecho o, mejor todavía, caminar.
Una caminata tranquila de diez a quince minutos después de comer ayuda a que el estómago se vacíe con más ritmo y a que la comida se sienta más ligera. No tiene que ser ejercicio: una vuelta a la cuadra, ir por el pan o acompañar a alguien a la parada del camión es suficiente.
Por la noche, cene al menos dos o tres horas antes de acostarse, y que la cena sea ligera: verduras, algo de proteína, poca grasa. Si suele despertarse con ardor, levante un poco la cabecera de la cama y evite las cenas con mucho picante, chocolate, café o alcohol.

Una pesadez ocasional después de una comida grande es normal. Lo que merece una revisión es la molestia que se repite varias veces por semana durante más de un mes, el ardor frecuente que sube por el pecho, el dolor en la boca del estómago que despierta de noche o que mejora o empeora claramente al comer.
Consulte pronto si además pierde peso sin proponérselo, si le cuesta tragar, si vomita con frecuencia, si nota sangre en el vómito o heces negras, si tiene fiebre o si la molestia apareció después de los 50 sin haberla sentido antes. Son señales que el médico debe revisar antes de cualquier cambio de hábitos o suplemento.
Antes de la cita, anote qué comió los días en que se sintió mal, a qué hora apareció la molestia y qué la alivió. Lleve la lista de todo lo que toma, pastillas y suplementos, porque algunas pueden irritar el estómago; con esa información el médico le orienta mejor y en menos tiempo.
Los suplementos para la digestión son un apoyo para quien ya cuida porciones, grasa, ritmo y sobremesa. Suelen reunir extractos de plantas con tradición en la mesa y en la cocina, como el jengibre, valorado para la comodidad después de comer, o raíces amargas como la genciana, usadas desde hace siglos antes de las comidas.
Al elegir uno, lea la etiqueta: ingredientes, porción diaria, momento de la toma, contenido del frasco y advertencias. Si toma medicamentos de forma permanente, si está embarazada o en lactancia, si tiene alergia a alguna planta o si le diagnosticaron una enfermedad digestiva, consulte a su médico antes de empezar.
En nuestro catálogo, NeoGast GI está pensado para apoyar la digestión y el bienestar del tracto gastrointestinal, con extractos de plantas como jengibre y genciana; la lista completa está en la etiqueta. Frasco de 20 cápsulas, $790 pesos mexicanos, con pago contra entrega. Si duda entre este y el producto para el hígado, la comparativa NeoGast GI o NeoGast Liver lo aclara.
Suplemento alimenticio Apoyo a la digestión y al bienestar del tracto gastrointestinal · frasco de 20 cápsulas
4,52 · 29 opiniones
Pago contra entrega
Después de una comida grande, sobre todo con mucho carbohidrato y grasa, el cuerpo dirige más sangre al aparato digestivo y la glucosa sube y baja con rapidez, lo que produce somnolencia. Porciones más moderadas, verduras primero y una caminata corta después de comer suelen reducir ese sueño de la tarde.
Acostarse justo después de comer favorece que el contenido del estómago suba hacia el esófago y hace más lenta la digestión, por eso aparecen el ardor y la pesadez. Lo mejor es quedarse sentado derecho o caminar un rato, y esperar dos o tres horas entre la cena y la hora de dormir.
Los fritos, los capeados, los guisados con mucho aceite, la crema, el queso en exceso, los embutidos y las comidas muy picantes son los que más tardan en vaciarse del estómago. El refresco y las bebidas con gas suman inflamación. Prefiera lo asado, al vapor o en caldo, con verduras bien cocidas.
El jengibre es una de las raíces con más tradición para la comodidad después de comer: se usa en té, en la cocina y en suplementos alimenticios. Funciona como complemento de los hábitos, no en lugar de ellos. Si toma anticoagulantes o toma medicamentos de forma permanente, consulte antes a su médico.
NeoGast GI es un suplemento alimenticio en cápsulas pensado para apoyar la digestión y el bienestar del tracto gastrointestinal, con extractos de plantas como jengibre y genciana. Se toma con un vaso de agua según la porción de la etiqueta. Viene en frasco de 20 cápsulas y cuesta $790 con pago al recibir.
Importante. Los suplementos alimenticios no son medicamentos y no sustituyen una alimentación variada ni el tratamiento indicado por su médico. Si tiene síntomas, consulte a un profesional de la salud.