Suplemento alimenticio Glyconorm
Apoyo para mantener la glucosa dentro de lo habitual, como complemento de la dieta · frasco de 20 cápsulas
4,69 · 42 opiniones
Pago contra entrega
La glucosa sube después de comer sobre todo por la cantidad de arroz, papa, pan, fideos y dulces del plato, y por el orden y el horario en que se comen. Lo que más ayuda es llenar primero la mitad del plato con verduras y proteína, dejar un cuarto para el arroz o la papa, cambiar la gaseosa por agua o emoliente sin azúcar, caminar después del almuerzo y no saltarse comidas. Los suplementos alimenticios con yacón, pasuchaca o alcachofa pueden acompañar como complemento de la dieta; si tiene un diagnóstico o si toma medicamentos de forma permanente, consulte a su médico antes de empezar.
La comida peruana es una de las más ricas del mundo y también una de las más generosas en carbohidratos. Un almuerzo típico junta arroz con papa en el mismo plato, a veces con fideos o yuca además, y se acompaña con pan en el desayuno, gaseosa o chicha morada con azúcar y un postre o una fruta en almíbar. Cada uno de esos alimentos se convierte en glucosa al digerirse, y cuando van todos juntos la subida después de comer es alta y rápida.
No es que el arroz o la papa sean malos: son parte de la mesa desde siempre y aportan energía. El problema es la proporción. Cuando el arroz ocupa media fuente, la papa va al lado, el pan se come solo y la bebida tiene azúcar, el cuerpo recibe más glucosa de la que puede usar en las siguientes horas, y la glucosa en sangre lo refleja.
Esta guía no propone dejar de comer rico ni contar calorías. Propone reacomodar lo que ya come: cambiar proporciones, orden y horarios, con ejemplos de la mesa peruana. Con eso la glucosa después de comer sube con más calma, y muchas personas notan además menos sueño después del almuerzo y menos ansiedad por el dulce a media tarde.
La regla más sencilla es la del plato en cuartos. La mitad del plato va con verduras: ensalada, zapallo, vainitas, brócoli, zanahoria, tomate, pepinillo, lo que haya en el mercado. Un cuarto va con proteína: pollo, pescado, huevo, carne, menestras, queso fresco. El cuarto restante es para el arroz, la papa, el camote, la yuca o los fideos, uno de ellos, no dos.
El orden también cuenta. Si empieza por la ensalada o las verduras y sigue con la proteína, el arroz llega al estómago cuando ya hay fibra y proteína, y la glucosa sube con más calma que si empieza por el arroz. Es un cambio que no cuesta nada y que se nota al medirse. Estos ajustes concretos ayudan en la mesa de cada día:

Saltarse el desayuno para «compensar» suele salir mal: se llega al almuerzo con hambre, se come el doble de arroz y la glucosa sube más que si hubiera desayunado. Lo mismo pasa con cenar a las once de la noche después de pasar la tarde con un café y una galleta. El cuerpo prefiere tres comidas de tamaño parecido, con horarios más o menos fijos.
Las colaciones de media mañana y media tarde ayudan si son pequeñas y sin azúcar: un puñado de maní o de cancha, un yogur natural, una fruta, un huevo sancochado. Lo que no ayuda es el pan con mantequilla y mermelada a las cinco de la tarde o el keke en la oficina, que suben la glucosa justo antes de la cena.
Después del almuerzo, en lugar de la siesta inmediata, una caminata de quince minutos alrededor de la cuadra o del parque hace que los músculos usen parte de la glucosa que acaba de entrar. Es uno de los hábitos que más se notan en el glucómetro y uno de los más fáciles de incorporar: basta con bajar a comprar el pan o a dar una vuelta.
Si su médico le pidió medirse, el glucómetro es un buen aliado para entender qué le sube más. Mídase en ayunas al despertar y dos horas después de empezar el almuerzo, y anote qué comió. En una semana verá patrones: el día del arroz con pollo y papa a la huancaína dará un número distinto al día del pescado con ensalada y una porción pequeña de arroz.
Anote también cuánto durmió, si caminó y si hubo estrés en el trabajo. Dormir mal y el estrés suben la glucosa sin que uno haya comido nada distinto, y verlo en el cuaderno ayuda a no culpar solo a la comida. Lleve ese registro a la consulta: con datos concretos su médico ajusta mejor las indicaciones.
Los valores de referencia los define su médico según su caso; esta guía no reemplaza esa consulta. Si nota sed intensa, orina muy seguido, cansancio fuerte, visión borrosa o heridas que tardan en cerrar, pida cita pronto. Y si ya tiene un diagnóstico, no cambie su indicación por su cuenta aunque se sienta mejor.

La despensa peruana tiene varias plantas que la tradición popular asocia con la glucosa y que hoy se encuentran en mercados, herbolarios y suplementos. El yacón, una raíz dulce de la sierra, se come fresco o en jarabe y se valora porque su dulzor viene de fibras que el cuerpo digiere poco. La pasuchaca y el cuti cuti son hierbas andinas que se toman en infusión desde hace generaciones.
La alcachofa, muy presente en la costa, se cocina sancochada o en ensalada y se aprecia tanto por su fibra como por su sabor. La cúrcuma, aunque no es originaria del Perú, se usa cada vez más en guisos y en infusión con jengibre. Ninguna de estas plantas reemplaza el orden del plato ni la caminata después de almorzar, pero suman a esa base.
Otros aliados de la cocina diaria son la canela en la avena, la quinua y la kiwicha en lugar de parte del arroz, el pescado de la costa y las menestras de cada región. Con esos ingredientes se puede comer peruano todos los días y, al mismo tiempo, cuidar la glucosa.
Los suplementos para la glucosa son un apoyo para quien ya ordenó el plato, cambió la gaseosa por agua y camina después de comer. Suelen reunir extractos de plantas con tradición en este terreno, en cápsulas que se toman con agua según la porción de la etiqueta, como complemento de la dieta y nunca en lugar de ella.
En nuestro catálogo, Glyconorm reúne yacón, pasuchaca, cuti cuti, alcachofa y cúrcuma en cápsulas, en frasco de 20, y está pensado para apoyar niveles de glucosa dentro de lo habitual como complemento de la alimentación. Cuesta S/ 149 y se pide desde su ficha con pago contra entrega: nombre y celular, llamada del asesor y courier a su distrito.
Antes de empezar, lea la etiqueta completa. Si tiene un diagnóstico, si toma medicamentos de forma permanente, si está embarazada o en lactancia o si tiene alergia a alguna de estas plantas, consulte a su médico primero. Hay más opciones por necesidad en bienestar.
Suplemento alimenticio Apoyo para mantener la glucosa dentro de lo habitual, como complemento de la dieta · frasco de 20 cápsulas
4,69 · 42 opiniones
Pago contra entrega
No. Lo que cambia es la proporción: un cuarto del plato para el arroz, la papa o los fideos (uno de ellos), la mitad para verduras y el otro cuarto para proteína. Comer primero las verduras y la proteína y después el arroz también hace que la glucosa suba con más calma.
Las dos aportan carbohidratos que se convierten en glucosa. La papa sancochada con cáscara y enfriada, o el camote, suelen subirla con más calma que la papa frita o el puré. Lo importante es no juntar arroz y papa en porciones grandes en el mismo plato.
Agua, infusión, emoliente o chicha morada sin azúcar. La gaseosa, los néctares y los jugos de fruta, aun los naturales, concentran mucha azúcar en un vaso y suben la glucosa rápido. Si le gusta la chicha, prepárela en casa sin azúcar o con muy poca.
Sí. Una caminata de quince minutos después del almuerzo hace que los músculos usen parte de la glucosa que acaba de entrar, y suele verse en el glucómetro. Es uno de los hábitos más fáciles de mantener: una vuelta a la cuadra o ir a comprar algo a la bodega basta.
Glyconorm es un suplemento alimenticio en cápsulas con yacón, pasuchaca, cuti cuti, alcachofa y cúrcuma, pensado para apoyar niveles de glucosa dentro de lo habitual como complemento de la dieta. Se toma con agua según la porción de la etiqueta; viene en frasco de 20 cápsulas y cuesta S/ 149 con pago al recibir.
Consulte primero a su médico y lleve la etiqueta a la cita. Un suplemento alimenticio complementa la alimentación, no reemplaza una indicación médica, y si toma medicamentos de forma permanente conviene que su médico sepa qué más está tomando antes de empezar.
Importante. Los suplementos alimenticios no son medicamentos y no sustituyen una alimentación variada ni el tratamiento indicado por su médico. Si tiene síntomas, consulte a un profesional de la salud.