Suplemento alimenticio Diabelles
Apoyo para mantener la glucosa en rangos habituales · frasco (ver etiqueta)
4,63 · 30 opiniones
Pago contra entrega
La comida ecuatoriana es generosa en arroz, pan, papas, verde y jugos, y por eso la glucosa sube rápido después del almuerzo y vuelve a subir con el pan de la tarde. No hace falta dejar de comer rico: hace falta ordenar el plato. Empezar por la menestra y la ensalada, servir el arroz con medida, cambiar el jugo por la fruta entera, comer a horas parecidas y caminar después del almuerzo bajan los picos más que cualquier producto. Con esa base, Diabelles, cápsulas de fibra de inulina que se toman antes de comer, y D-Norm, cápsulas con nopal y moringa, tienen su lugar como complemento. Aquí te lo contamos paso a paso.
Un almuerzo típico lleva sopa con papa o verde, un segundo con una montaña de arroz, una porción chica de carne y a veces papas fritas o maduro, más un jugo con azúcar. Son tres o cuatro fuentes de carbohidrato rápido en la misma mesa, y el cuerpo las convierte en glucosa casi al mismo tiempo. El resultado es el pico de la una de la tarde y el sueño pesado de las dos.
El desayuno repite el patrón en versión chica: pan blanco con café endulzado, o bolón con jugo, o humitas con colada. Y la tarde cierra con pan de dulce o un chocolate caliente con azúcar. Cada uno de esos momentos es una subida y una bajada, y al final del día la glucosa pasó más tiempo arriba de lo que convendría.
Nada de esto exige dejar el arroz ni el pan. Exige dos cambios: cuánto y en qué orden. La fibra, la proteína y la grasa buena frenan la velocidad con la que el azúcar pasa a la sangre, y cuando llegan antes que el arroz la subida es más suave. Es el mismo almuerzo, servido de otra forma.
La regla más simple es la del orden: primero lo que tiene fibra y proteína, después el carbohidrato. En la práctica, en un almuerzo ecuatoriano se ve así: la ensalada y la menestra se comen primero, el pollo o el pescado después, y el arroz al final, en una porción del tamaño de un puño cerrado. El plato es el mismo, pero la glucosa de la tarde es otra.
Estas pautas sirven para cualquier mesa del país, desde el almuerzo del mercado hasta la comida de la casa:

Saltarse el desayuno para «compensar» el almuerzo tiene el efecto contrario: se llega a la una con hambre, se come más rápido y más cantidad, y el pico es más alto. Lo mismo pasa cuando la merienda se corre a las nueve o diez de la noche y se come pan con café antes de dormir.
Lo que funciona es comer a horas parecidas cada día, tres comidas principales y, si hace falta, una fruta o un puñado de maní a media mañana. El cuerpo aprende el ritmo y la glucosa deja de subir y bajar como una montaña rusa. En la Costa, donde el calor quita el apetito al mediodía, conviene cuidar que el almuerzo no se convierta en un jugo y una empanada.
El movimiento después de comer es la otra pieza. Una caminata de diez o quince minutos después del almuerzo, dar una vuelta a la manzana o subir las gradas de la oficina, usa parte de la glucosa que acaba de entrar y hace la subida más suave. No cuesta nada y se nota desde el primer día.
Si tu médico te indicó medirte en casa, el valor más útil para entender la comida es el de dos horas después de empezar a almorzar. Compara dos días con el mismo almuerzo servido en distinto orden y verás la diferencia con tus propios números. Anota la hora, lo que comiste y el valor en un cuaderno o en una nota del celular.
El medidor se usa con las manos limpias y secas, con una tira vigente y guardada lejos del calor, algo que en la Costa hay que cuidar más. Si un valor te parece raro, repite la medición antes de preocuparte; una gota chica o una tira húmeda dan lecturas falsas.
Ese registro es oro en la consulta. Tu médico ve en un minuto qué comidas te suben más, y puedes mostrarle también qué suplemento tomas y desde cuándo. Nunca ajustes por tu cuenta lo que te recetó: los cambios en la pauta los decide el médico con los números en la mano.

La despensa ecuatoriana tiene aliados que muchas veces se dejan de lado. La menestra es el primero: la lenteja, el fréjol y el garbanzo llenan, aportan fibra y frenan el pico. La quinua y la cebada, tan presentes en las sopas de la Sierra, hacen lo mismo. Y la avena del desayuno, cocida y sin azúcar, es una base mucho más estable que el pan blanco.
El nopal se consigue en algunos mercados y se asocia con la saciedad por su fibra soluble; la moringa, que crece bien en la Costa, se usa en infusión y en polvo. La uvilla, fruto andino de Imbabura, Pichincha y Azuay, aporta vitamina C y antioxidantes, y la canela en el café ocupa el lugar del azúcar en muchas casas.
Las grasas buenas también ayudan: el aguacate con el pan, el maní en la salsa, el pescado de la Costa dos o tres veces por semana. Un carbohidrato acompañado de grasa buena y proteína sube la glucosa más despacio que el mismo carbohidrato solo.
Con el plato ordenado, los horarios estables y la caminata después del almuerzo, un suplemento alimenticio suma como complemento. Diabelles son cápsulas de fibra de inulina de achicoria con extracto de uvilla, magnesio y vitamina C, en frasco de 30; el vendedor indica dos cápsulas antes de cada comida. La lógica es sencilla: la fibra llega antes que el arroz y acompaña una subida más suave de la glucosa. Cuesta $39 según informa el vendedor.
D-Norm es un frasco de 20 cápsulas que declara en el envase neem, nopal, moringa y encino blanco, y que se toma con una comida principal según la pauta de la etiqueta. Es la opción para quien prefiere una sola toma al día y una fórmula con plantas que ya conoce de la cocina y de la herbolaria. También cuesta $39. Los dos están pensados para apoyar una glucosa dentro de lo habitual como complemento de la dieta, no como un reemplazo.
Si tu médico te recetó algo para la glucosa, no lo suspendas ni lo cambies por un suplemento: muchos fitoterapeutas recomiendan sumar el suplemento a lo que indicó el médico, y la decisión de combinarlos se toma con él, con tu registro en la mano. La guía sobre suplementos y tratamiento médico lo explica con calma. Los dos productos se ven en bienestar por necesidad.
Suplemento alimenticio Apoyo para mantener la glucosa en rangos habituales · frasco (ver etiqueta)
4,63 · 30 opiniones
Pago contra entrega
Suplemento alimenticio Apoyo para mantener la glucosa en rangos habituales · frasco de 20 cápsulas
4,62 · 39 opiniones
Pago contra entrega
No. Lo que cambia es la cantidad y el orden: un puño cerrado de arroz por plato, comido después de la menestra, la ensalada y la proteína. El mismo almuerzo servido en ese orden sube la glucosa más despacio que el arroz comido primero.
El jugo colado y endulzado sube la glucosa rápido porque pierde la fibra de la fruta y concentra el azúcar. La fruta entera, una naranja, una manzana, una porción de papaya, aporta la misma vitamina con fibra y llena más. Si quieres jugo, que sea sin azúcar y sin colar.
Sí, y mucho. Una caminata de diez o quince minutos después del almuerzo usa parte de la glucosa que acaba de entrar y hace la subida más suave. Vale una vuelta a la manzana, subir las gradas de la oficina o ir caminando a comprar la fruta de la tarde.
El formato de la toma y los componentes. Diabelles son cápsulas de fibra de inulina con uvilla, magnesio y vitamina C, frasco de 30, que se toman dos antes de cada comida. D-Norm es un frasco de 20 cápsulas con neem, nopal, moringa y encino blanco, de una toma con una comida principal. Los dos cuestan $39.
Pregúntale a tu médico antes y no suspendas lo que te indicó. Muchos profesionales recomiendan sumar un suplemento al tratamiento indicado, pero la decisión es tuya y de tu médico, con los números de tu registro en la mano. El suplemento acompaña; nunca ocupa el lugar de lo que te recetaron.
Desde la ficha de cada producto, con tu nombre y tu celular de 10 dígitos. Un asesor del vendedor te llama para confirmar la cantidad, tu provincia y cantón y el costo del envío, y pagas en efectivo al recibir. En Diabelles los asesores llaman de lunes a viernes en horas de oficina.
Importante. Los suplementos alimenticios no son medicamentos y no sustituyen una alimentación variada ni el tratamiento indicado por tu médico. Si tienes síntomas, consulta a un profesional de la salud.