Producto cosmético Oxys
Hidratación y aspecto más terso de la piel del rostro · tubo de 50 g con caja
4,61 · 33 opiniones
Pago contra entrega
En Ecuador la piel del rostro vive en dos climas opuestos. En la Sierra el sol de altura es de los más fuertes del mundo incluso con nubes, el aire es seco y el viento de la tarde tira de la piel; en la Costa el calor y la humedad hacen que la piel sude, brille y se tape. En los dos casos el cuidado se apoya en tres gestos simples: limpiar sin agredir, hidratar cada mañana y cada noche, y poner protector solar todos los días. Sobre esa base, una crema facial hidratante como Oxys, con pantenol, glicerina y extractos de té verde y de algas marinas, tiene su lugar. Aquí te contamos qué hacer en cada clima, cómo aplicar la crema y cuándo ir al dermatólogo.
A la altura de Quito, Cuenca, Ambato o Riobamba la atmósfera filtra menos radiación ultravioleta que a nivel del mar, y la cercanía a la línea ecuatorial suma: el sol cae casi vertical todo el año. Por eso en la Sierra la piel se quema en veinte minutos de mediodía aunque haga frío, y por eso aparecen manchas en los pómulos y en la frente de quien pasa años sin protección.
El aire seco de la altura hace lo suyo. La piel pierde agua hacia el ambiente, se tensa, se descama en las aletas de la nariz y en las cejas, y los labios se parten. El viento de la tarde, el que levanta polvo en las calles de Quito a las tres, se lleva lo poco que quedaba de humedad.
La respuesta no es complicada: protector solar de amplio espectro cada mañana, incluso nublado, incluso en la oficina junto a una ventana, y una crema hidratante por la mañana y por la noche que ayude a la piel a retener el agua. Un sombrero o una gorra en el ciclopaseo del domingo y gafas de sol completan el cuidado.
En Guayaquil, Manta, Machala, Esmeraldas o Portoviejo el problema es otro. Con el calor y la humedad la piel suda y produce más grasa, brilla a media mañana, los poros se tapan y aparecen granitos en la frente y en la barbilla. Muchas personas responden lavándose la cara cinco veces al día con jabón fuerte, y la piel reacciona produciendo todavía más grasa.
El sol de la Costa también es intenso, y la humedad despista: como la piel se siente «mojada», se olvida que se está quemando. El protector solar es tan necesario como en la Sierra, solo que conviene uno de textura ligera, en gel o fluido, que no deje la cara pesada ni brillante.
La hidratación sigue siendo necesaria aunque la piel sea grasa. Una piel deshidratada produce más sebo para compensar; una crema ligera que aporte agua, con glicerina o pantenol, calma esa reacción. Lo que cambia respecto de la Sierra es la cantidad: en la Costa basta una capa fina, aplicada sobre la piel limpia y seca.

La limpieza es el paso que más se hace mal. Jabón de barra, agua muy caliente y frotar con una toalla áspera dejan la piel tirante y con la barrera dañada, y a partir de ahí todo lo demás funciona peor. Lo correcto es un limpiador suave, agua tibia, las manos y no una esponja, y secar con toques, sin frotar.
La hidratación va después de la limpieza, con la piel todavía un poco húmeda, para atrapar esa agua. Por la mañana, crema y encima protector solar; por la noche, crema sola, con un minuto de masaje suave desde el centro hacia afuera. Estos hábitos sirven en los dos climas:
La piel es el último órgano en recibir lo que comes, así que se nota cuando falta algo. Las frutas de temporada, la uvilla, la naranjilla, el babaco, la papaya, el mango, aportan vitamina C, que participa en la formación normal de colágeno; el pescado de la Costa y el aguacate aportan grasas buenas que sostienen la barrera de la piel; las verduras de hoja y el huevo completan el cuadro.
El sueño cuenta tanto como la comida. La piel se repara de noche, y una semana de dormir cinco horas se ve en las ojeras y en el tono apagado por más crema que se aplique. El cigarrillo y el exceso de alcohol se notan en el color y en la textura, y el estrés sostenido se nota en los brotes.
El agua, de nuevo, es la base. En la Sierra el aire seco deshidrata sin que se sienta sed; en la Costa se pierde con el sudor. Una botella a la mano durante el día y un vaso al levantarse ayudan a que la crema de la mañana trabaje sobre una piel que ya tiene agua adentro.

Con la limpieza suave, el protector solar y los hábitos en marcha, una crema hidratante de uso diario es el tercer gesto. Oxys es una crema facial de uso externo, descrita por el vendedor como crema rejuvenecedora, pensada para la hidratación y un aspecto más terso de la piel del rostro. Entre sus componentes declara glicerina, pantenol y extractos acuosos de té verde y de algas marinas sobre una base de agua destilada; la lista completa y el contenido están en el envase. Cuesta $39 según informa el vendedor.
Se aplica una cantidad pequeña sobre la piel limpia, por la mañana y por la noche, con toques suaves desde el centro del rostro hacia afuera, incluyendo el cuello. De día va debajo del protector solar; de noche, sola. En la Sierra puedes usar una capa un poco más generosa por el aire seco; en la Costa, una capa fina sobre la piel bien seca. Es un cosmético: no se ingiere y no es un medicamento.
Antes del primer uso haz la prueba en una zona pequeña, detrás de la oreja o en el antebrazo, y espera un día. Si hay enrojecimiento, picazón o ardor, suspende y consulta a un dermatólogo. Evita el contacto con los ojos y guarda el envase cerrado, lejos del calor. La ves junto con Sustarox en belleza y cuidado personal.
La mayoría de las molestias del clima, tirantez, brillo, descamación leve, se resuelven con limpieza suave, hidratación y protector solar en pocas semanas. Pero hay señales que merecen una consulta antes de empezar con cualquier cosmético nuevo, sobre todo en un país donde el sol es tan fuerte:
Si tienes alguna de estas señales, el dermatólogo es el primer paso y la crema puede esperar. Si no las tienes y lo tuyo es la piel tirante de la Sierra o el brillo de la Costa, los hábitos de esta guía y una crema hidratante bien aplicada son el camino: constancia por la mañana y por la noche, protector solar siempre, y agua durante el día.
Producto cosmético Hidratación y aspecto más terso de la piel del rostro · tubo de 50 g con caja
4,61 · 33 opiniones
Pago contra entrega
Sí. A la altura de Quito la radiación ultravioleta es muy alta todo el año y las nubes no la frenan. El protector solar de amplio espectro cada mañana es el gesto más importante para el rostro en la Sierra, incluso en la oficina junto a una ventana.
Sí, una ligera. La piel grasa deshidratada produce todavía más grasa para compensar; una crema fina con glicerina o pantenol, aplicada sobre la piel limpia y seca, calma esa reacción. Lo que conviene evitar es lavarse la cara muchas veces con jabón fuerte.
Una cantidad pequeña sobre la piel limpia, por la mañana y por la noche, con toques suaves desde el centro del rostro hacia afuera, incluyendo el cuello. De día, protector solar encima. Antes del primer uso, prueba en una zona pequeña y espera un día.
El vendedor declara glicerina, pantenol y extractos acuosos de té verde y de algas marinas sobre una base de agua destilada, junto con los componentes que dan textura a la crema. La lista completa y el contenido figuran en el envase.
Sí. Es una crema hidratante de uso diario pensada para adultos, sin distinción. En la Sierra la piel masculina sufre el sol y el aire seco igual que la femenina, y el afeitado la deja más sensible, así que la crema por la noche viene bien.
Cuesta $39 según el precio promocional del vendedor, y puede cambiar. Se pide desde su ficha con tu nombre y tu celular de 10 dígitos, un asesor te llama entre las 7:00 y las 22:00 para confirmar la zona de entrega y el envío, y pagas en efectivo al recibir.
Importante. Los suplementos alimenticios no son medicamentos y no sustituyen una alimentación variada ni el tratamiento indicado por tu médico. Si tienes síntomas, consulta a un profesional de la salud.