Producto cosmético Enerflex
Bálsamo de uso tópico para articulaciones y músculos · pomo de 75 g
4,63 · 38 opiniones
Pago al recibir (contra reembolso)
Las articulaciones se sienten duras en las mañanas húmedas porque pasamos horas quietos, los músculos se enfrían y los tejidos que rodean la articulación responden al cambio de temperatura y presión. Lo que más ayuda es moverse antes de levantarse, entrar en calor de a poco, caminar todos los días, cuidar el peso y dormir en una cama que no se hunda. Un bálsamo de masaje como Enerflex, con árnica, alcanfor, cápsico y salicilato de metilo, acompaña ese ritual de la mañana y de la noche con calor suave sobre la piel. Si una articulación está hinchada, caliente o duele al apoyar, la consulta con tu médico va primero.
En Buenos Aires, Rosario, Santa Fe o Corrientes la humedad es parte del paisaje: amaneceres con 90 por ciento, sudestada, rocío en las veredas. Al despertar, después de seis u ocho horas sin moverse, los músculos están fríos, el líquido que lubrica la articulación está más espeso y los tejidos de alrededor, más tensos. Por eso los primeros pasos del día son los más torpes.
A esa quietud se suma lo que muchos sienten en el cuerpo cuando cambia el tiempo: la presión baja, la humedad sube y las rodillas, las manos o la cadera avisan antes que el pronóstico. No es imaginación: los tejidos que rodean la articulación reaccionan al cambio de presión, y cuando además el ambiente está frío, los músculos tardan más en soltarse.
La buena noticia es que casi todo lo que empeora la sensación tiene su contrario al alcance de la mano. Moverse antes de bajar de la cama, abrigarse de a poco, caminar, bajar algo de peso y descansar bien cambian la mañana más que cualquier otra cosa. Esta guía repasa esos hábitos y explica dónde encaja un bálsamo de masaje.
Los dos o tres primeros minutos del día valen oro. Todavía acostado, mové los tobillos en círculos, doblá y estirá las rodillas, abrí y cerrá las manos, llevá las rodillas al pecho de a una y girá el cuello despacio. Con eso la sangre vuelve a circular y la articulación recibe el aviso de que el día empieza.
Después sentate al borde de la cama, apoyá los pies y esperá unos segundos antes de pararte. Levantarse de un salto con el cuerpo frío es la forma más segura de sentir el pinchazo en la rodilla o el tirón en la espalda. Estos gestos cortos, hechos todos los días, suman más que una sesión larga una vez por semana:

El frío húmedo se mete en las articulaciones por la ropa fina y por el piso helado. Tené a mano una campera liviana para los primeros minutos, usá pantuflas o medias gruesas y no te quedes en remera en la cocina mientras se calienta la pava. Las rodillas y la zona lumbar son las que más agradecen una capa extra hasta que el cuerpo entra en ritmo.
Una ducha tibia, no hirviendo, afloja los músculos; si no hay tiempo, un paño tibio sobre la rodilla o la espalda baja durante cinco minutos hace un trabajo parecido. Lo que conviene evitar es el contraste: pasar del agua caliente al balcón abierto o al piso frío sin medias.
El mate ayuda más de lo que parece: te obliga a sentarte con la espalda apoyada, a tomar agua tibia y a hacer pausas. Lo que no ayuda es tomarlo encorvado sobre el celular durante una hora: cada quince minutos, pará, estirá el cuello y los hombros, y recién después seguí cebando.
Caminar es la base. Treinta minutos por día, por el barrio, por la plaza o por la costanera, mantienen los músculos que sostienen la rodilla y la cadera, y la articulación se lubrica con el movimiento. Si el pavimento te molesta, buscá pasto o tierra; si llueve, un shopping o una galería sirven igual.
El peso cuenta: lo que sobra en la balanza se multiplica en la rodilla al bajar una escalera. No hace falta una dieta heroica: un plato con la mitad de verduras, menos pan y menos gaseosa, y la balanza acompaña sola con el tiempo. También cuenta la postura: silla con respaldo, pantalla a la altura de los ojos y pausas cada hora si trabajás sentado.
Para las manos, lo mejor es usarlas: amasar, cebar, tejer, abrir frascos con un trapo si cuesta. Para la espalda, dormir de costado con una almohada entre las rodillas y un colchón que no se hunda. Y para todo el cuerpo, dormir lo suficiente: durante el sueño los tejidos se recuperan del día.

La rigidez de la mañana que se va en veinte o treinta minutos con movimiento es común con los años y la humedad. Lo que no conviene dejar pasar es una articulación hinchada, caliente o enrojecida, un dolor que despierta de noche, una rodilla que se traba o se dobla sola, o una rigidez que dura más de una hora todas las mañanas.
También merece consulta un dolor que apareció después de una caída o un esfuerzo, una mano que se duerme o pierde fuerza, y cualquier molestia que te haga dejar de caminar o de hacer lo que hacías. El médico puede pedir una placa o un análisis y orientarte con datos; muchas veces la solución es un cambio de calzado, de colchón o de hábito.
Si vas a la consulta, llevá anotado desde cuándo te pasa, en qué momento del día es peor, qué lo alivia y qué productos usás, incluidos los cosméticos y los suplementos. Con esa información la consulta rinde más y salís con un plan claro.
Un bálsamo de masaje no reemplaza ninguno de los hábitos anteriores, pero los acompaña bien. Se aplica sobre la piel de la zona que molesta y el masaje en sí ya ayuda: calienta, activa la circulación de la piel y te obliga a prestarle un minuto a esa rodilla o a esa espalda. Los componentes aromáticos dejan una sensación de calor suave que dura un rato.
En nuestro catálogo, Enerflex es un bálsamo de uso tópico con extracto de árnica, alcanfor, cápsico y salicilato de metilo. Se aplica una cantidad chica sobre la piel limpia, seca y sin lastimaduras, con un masaje en círculos hasta que se absorbe, a la mañana y a la noche o alrededor de la actividad física, según la etiqueta. Cuesta $34.900, según informa el vendedor, y se pide desde su ficha con nombre y celular; el asesor te llama y pagás al recibir.
Como con cualquier cosmético, la primera vez probalo en una zona chica, lavate las manos después, no lo uses sobre piel irritada o recién depilada y evitá los ojos. Si querés comparar el bálsamo con una crema para piernas, la comparativa bálsamo o crema lo explica con una tabla; y en bienestar están todos los productos ordenados por necesidad.
Producto cosmético Bálsamo de uso tópico para articulaciones y músculos · pomo de 75 g
4,63 · 38 opiniones
Pago al recibir (contra reembolso)
Porque los tejidos que rodean la articulación reaccionan al cambio de presión y de humedad que llega antes de la lluvia, y con el frío los músculos tardan más en soltarse. Moverse antes de levantarse, abrigar las rodillas y caminar todos los días reducen esa sensación.
Sí, si dura veinte o treinta minutos y se va a medida que te movés. Si dura más de una hora todas las mañanas, si la articulación está hinchada o caliente, o si duele de noche, consultá con tu médico.
En general sí, sobre superficies blandas, con calzado cómodo y sin forzar. El movimiento lubrica la articulación y fortalece los músculos que la sostienen. Si al caminar el dolor aumenta o la rodilla se hincha, pará y consultá.
Se aplica una cantidad chica sobre la piel limpia y seca de la zona, con un masaje en círculos hasta que se absorbe, a la mañana y a la noche o antes y después de la actividad, según la etiqueta. Es un cosmético de uso externo: no se ingiere y no va sobre piel lastimada.
Enerflex es un cosmético que se aplica sobre la piel, no se toma. Aun así, si tomás medicamentos de forma permanente, tenés la piel sensible o un diagnóstico en esa articulación, mostrale la etiqueta a tu médico antes de empezar: es un minuto que te deja tranquilo.
Cuesta $34.900 según informa el vendedor; el precio es promocional y puede cambiar. Se pide desde su ficha con nombre y celular de 10 dígitos, un asesor te llama para confirmar la dirección y el envío, y pagás en efectivo al recibir en tu domicilio.
Importante. Los suplementos dietarios no son medicamentos y no sustituyen una alimentación variada ni el tratamiento indicado por tu médico. Si tenés síntomas, consultá a un profesional de la salud.